Animism as an Antidote to Capitalism (II)

To escape capitalism’s semiotic handcuffs we must free our creativity and allow it to make spontaneous connections with what surrounds us, like children would. Song, dance, mime, and nonsense prove helpful in this respect, permitting us to explore counter-dominant languages and behaviours which escape capitalism’s semiotically-closed circuits by making transversal, rhizomatic connections in all imaginable directions along the animist continuum in which the real consists.

Animism is the antidote to capitalism. If you are an animist who takes “humanity” to be a non-hierarchical condition shared by animals, plants, rocks, and humans (to only mention a few cases) you cannot view others as natural resources, labour force, or property. In animism everything is alive and has—so to speak—its own personhood. And because everything is alive and autopoietic it cannot enter under relations of property or tutelage. Organised by Carlos A. Segovia, the workshop Animism as an Antidote to Semiotic Capitalism aimed at exploring our animist intensities against capitalism’s semiotic regime.

The videos below reflect various attempts at re-semiotising reality otherwise.

Some of the participants tried to write an animist story (in Spanish) 🙂 The drawings are a kind present from Luis Olmedo Ruiz!

Nuestra historia comienza en un bonito pinar de la sierra de Guadarrama. Se acercaba la primavera y notaba como mis ramas comenzaban a pesar. 


Una pequeña esperanza para este bosque está brotando. Mis hijos están cerca de partir, han madurado. El rocío me despierta con su frescura a la vez que los primeros rayos de sol acarician mi cortesa. 


El desayuno está servido, todas los animales acuden al banquete. La primera es una ardilla; se lleva una de mis piñas. Me despierto agitada, yo y mis hermanas estamos asustadas. Luchamos por mantenernos unidas, pero de repente pierdo la partida, así es la vida. Ya han pasado varias semanas, el miedo que sentía se ha alejado. La tierra que observaba desde las alturas, hoy es mi hogar. La tierra me ha arropado y la lluvia alimentado. Una energía cálida me llama. No me resisto y voy en su búsqueda. Comienzo a respirar

A mi alrededor grandes arboles se alzaban, arboles de todas las edades se complementaban en un maravilloso equilibrio del que también formaban parte otros seres que paseaban.
Delante de mí se hallaba el gran río, que nutria de vida a todo el bosque. 

Pasó el tiempo y el viento comenzó a traer rumores. Nos contaba que en los limited del bosque un ser maligno acechaba. Mi mundo tal qual lo conocía iba a desaparecer.

Nuevos sonidos que jamas había escuchado comienzan a aparecer. Siento miedo. Todo al mi alrededor esta agitado

Los ancianos hablan de unos gigantes de metal que devoran nuestro bosque. Todo ha cambiado. Aquéllos que no están atados al suelo se han ido. El gran río se marcho con ellos. Todo se marchitó.

Sólo quedamos los arboles. Y cada vez somos menos.   


Los gigantes nos han invadido. Son tan despiadados que lo han consumido todo, hasta a ellos mismos. 

Si nos unimos todos podremos frenarlo.